
En plena Quinta Avenida de Nueva York, una escena inusual detuvo a los transeúntes y se volvió viral en redes sociales: un robot humanoide valorado en 100.000 dólares entró a la boutique de Rolex y pidió probarse un modelo GMT-Master II.
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La actuación del robot en la tienda de Rolex desató debates sobre tecnología, inteligencia artificial, exclusividad y el papel del ser humano en la era de los algoritmos.
Cuando la inteligencia artificial irrumpe en el lujo
El robot se llama KOID, una creación de ingeniería avanzada de China. Valorada en aproximadamente cien mil dólares, el equivalente a dos Tesla Model 3 completos, KOID sorprendió al caminar con fluidez por la emblemática Quinta Avenida, saludar a los peatones y entrar a la tienda de Rolex como cualquier cliente de alto perfil.
Pero KOID no llegó allí por casualidad. La acción formaba parte de una campaña publicitaria de KraneShares para promocionar su ETF Global Humanoid and Embodied Intelligence Index, un fondo centrado en el avance de la robótica y la IA. La iniciativa fue cuidadosamente diseñada para generar impacto. Y lo logró.

Reacciones divididas: ¿fascinación o incomodidad?
Dentro de la boutique Rolex, famosa por sus estrictos criterios de atención, el equipo de ventas se encontró ante un “cliente” que no respira, pero que sabe exactamente lo que quiere. Con sensores precisos y movimientos realistas, KOID examinó el ambiente y señaló directamente el codiciado Rolex GMT-Master II, un modelo que representa estatus, logro y exclusividad.
La escena, filmada y ampliamente compartida, generó reacciones intensas. Algunos neoyorquinos rieron. Otros se sintieron incómodos. Un hombre incluso gritó: “¡Satanás, te reprendo al infierno!”, según el New York Post. Otro preguntó en tono sarcástico: “¿Cuánto gana el robot y cuánto gano yo?”.

Lo que realmente provocó el marketing de KraneShares
La visita del robot KOID a Rolex fue más que una atrevida acción publicitaria. Fue un experimento social que tocó fibras sensibles contemporáneas: ¿quién tiene acceso al lujo? ¿Qué significa la exclusividad cuando un robot puede entrar en una tienda de élite, sin fila, sin historial de compras, y ser atendido como un VIP?
Joseph Dube, director de marketing de KraneShares, explicó: “Algunas personas se asustaron. Fue una mezcla de reacciones muy fuerte.” La intención de la empresa era justamente esa: provocar una reflexión sobre el futuro del consumo en un mundo cada vez más automatizado.
Rolex, IA y la redefinición del deseo
Rolex, tradicional símbolo de ambición y paciencia —después de todo, muchos esperan años por un modelo específico—, fue el escenario perfecto para esta narrativa. Hay algo casi profano en ver a un robot humanoide “saltarse la fila” y ajustarse un reloj de lujo en su muñeca de titanio.
Este choque de realidades nos hace preguntarnos: ¿estamos listos para compartir el mundo del lujo con la inteligencia artificial? Y aún más: ¿puede la tecnología ser cliente? ¿Puede desear?
El futuro ya se está probando su Rolex
Más que un reloj, KOID se probó el propio futuro. La escena simboliza una nueva era en la que el lujo, la tecnología y el estatus se entrelazan de formas antes inimaginables. Seas fanático de la innovación o defensor de la tradición, algo es seguro: 2025 será recordado como el año en que la IA entró en la tienda de Rolex y nadie salió ileso.
Fuente: Luxury Launches. Este contenido fue creado con ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.
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